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El Horcajo

Pocas minas cuentan en nuestro país con una larga tradición en la producción de ejemplares minerales de colección y con el estatus de famosa a nivel mundial. Sin duda, una de las más conocidas y apreciadas por los coleccionistas es El Horcajo.

En su época de mayor esplendor, a caballo entre los siglos XIX y XX, las minas de El Horcajo se situaron entre las más importantes del distrito del Valle de Alcudia, y posiblemente entre las más productivas de España por su alta ley en plata, llegando a movilizar la inversión de grandes capitales que hicieron de estas minas un ejemplo de modernidad y desarrollo minero en un momento en que la minería del plomo atravesaba fuertes fluctuaciones por la gran competencia de distritos tan emblemáticos como el cercano Linares-La Carolina, Cartagena-La Unión o la Sierra Almagrera.

En aquellos momentos de fiebre minera, el poblado de El Horcajo se había convertido en una pequeña ciudad con más de 4.500 habitantes en su haber, dotado de escuelas, hospitales, talleres, farmacia, una cooperativa de consumo y sociedades de socorro y recreativas (instaladas por la Sociedad Minero Metalúrgica del Horcajo), fundiciones y una magnífica iglesia que destacaba en el centro de la urbe. La llegada del ferrocarril en el año 1907 mejoró notablemente el transporte del mineral, si bien no pudo evi tar que la explotación pronto entrase en una fase de decadencia de la que ya no se repondría.

*Texto tomado del Nº 13 de la revista sobre yacimientos y minerales de España Bocamina.

 

Actualmente, la visita al antiguo centro minero de El Horcajo sigue impresionando al viajero. Con las ruinas de la iglesia, los pozos “Argentino”, “San Juan” y “Malacate”, las ya arrasadas casas de los mineros y el gran volumen de escombreras que rodea las ruinas del poblado, es difícil abstraerse a un sentimiento de nostalgia por los tiempos pasados en los que soberbios ejemplares de piromorfita y plata nativa (los mejores de España en su momento) salían de las entrañas de la tierra en tal abundancia que, según el decir de los hijos y nietos de los mineros, se empleaban, los primeros, como sustitutivo de la hierba en los belenes navideños, y los segundos, para pagar las copas de los mineros en las cantinas y bares del pueblo. Como consuelo, aún es posible encontrar en las viejas escombreras ejemplares bien cristalizados de una decena de minerales, si bien tendremos que anteponer belleza y perfección a tamaño para salir satisfechos de nuestra búsqueda.

 

   

El Entorno Natural

El Horcajo se encuentra rodeado por una gran masa forestal de pinos y gran variedad de arboleda, como alcornoques, quejigos, robles, madroña, etc. Ideal para hacer y practicar rutas de senderismo, bicicleta o incluso rutas a caballo.

Existe una gran variedad de fauna en su entorno como puede ser el meloncillo, la jineta, el zorro, ardillas, etc. Pero lo que con mayor frecuencia podemos ver, además de algunas aves de gran envergadura como águilas y buitres y otras de menos la como gran variedad de insectivoras y granivoras, son sin duda el jabalí  y el ciervo, este último durante los meses de septiembre y octubre se encuentra en época de celo dando lugar a lo que llamamos “la berrea”. Los machos emiten grandes bramidos, defendiendo su territorio y su harén de hembras. En ocasiones se producen grandes peleas entre ellos y desde lejos se escuchan los estruendosos golpes al entrechocar sus cuernos.

Además de disfrutar de este entorno privilegiado, merece la pena visitar por su cercanía La Venta de la Inés citada por Cervantes en capitulo XII de "El Quijote" y en "Rinconete y Cortadillo", el yacimiento arqueologico de La Bienvenida antigua Sisapo, lugar en donde se gestionaba el cinabrio procedente de Almandén en época Romana o las pinturas rupestres de Peña Escrita del Calcolítico en Fuencaliente.

 
     
 
 
 

La Minería

La historia minera de El Horcajo comienza a mediados del siglo XIX, concretamente en 1858, cuando son denunciadas las primeras concesiones de El Horcajo por el ingeniero de minas Juan Inza, en base a unos interesantes afloramientos filonianos. Posiblemente el descubrimiento de estas minas fue tan casual como la mayoría de los que se realizaron en el siglo que nos ocupa, si bien es posible que ya existieran algunas pequeñas labores o prospecciones romanas, tan abundantes en todo el sector del Valle de Alcudia. La primera mina registrada fue “María del Pilar”. En aquella época en que se hicieron los primeros registros “no existía ni una casa, ni un chozo, ni el más rústico albergue en aquellas montuosas y casi inaccesibles escabrosidades que apenas había hollado planta humana
(Avecilla, 1878).

Los principales filones que se explotaron en El Horcajo fueron “San Alberto” y “Ana María”. Otros de menor importancia fueron “Maria del Pilar”, al Norte de la aldea de El Horcajo (cortado por las obras del túnel ferroviario de Puertollano a Peñarroya), y trabajado en una altura de 90 metros, así como el filón “San Germán”, al Noroeste de El Horcajo.

La explotación de estos dos filones se realizó mediante 5 pozos en los primeros tiempos, que de levante a poniente fueron “Malacate”, “Argentino”, “San Miguel”, “San Juan” y “San Ceferino”. Además de estos hubo otra serie de pozos auxiliares para la ventilación de las labores, como “Postdata” y “San Pedro”, los más orientales de las explotaciones.

*Texto extraido del Nº 13 de la revista sobre yacimientos y minerales en España Bocamina, dedicado a Minas del Horcajo y de recomendable lectura.

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